| La actividad humana de cooperar se encuentra en nuestro propio origen como especie humana. La cooperación en sus más diversa formas ha existido a lo largo de la historia de la humanidad.
“Los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán, mediante una legislación adecuada, las sociedades cooperativas. También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción.” Así lo recogió la constitución española de 1978 en su artículo 129.2. Las cooperativas como hoy las entendemos surgen en el marco del siglo XIX como una respuesta a las necesidades de consumo, vivienda y trabajo para la gente trabajadora. Los sectores agobiados por la carestía de la vida y las dificultades para tener un trabajo hacen emerger formas nuevas de organización del consumo y del trabajo: las cooperativas. Estas fórmulas de organización económica democrática interesadas en el desarrollo comunitario se articulan de múltiples formas y dos siglos después siguen revelándose como instrumentos extraordinariamente útiles para satisfacer las necesidades de la gente trabajadora. La experiencia ha demostrado la extraordinaria eficiencia económica y social de las cooperativas que han cubierto las actividades económicas más variopintas: consumo, vivienda, crédito, agrarias, de trabajo… Quizás sea importante hacer hincapié en las cooperativas de trabajo como una alternativa viable de autoempleo demasiado desconocida para las posibilidades que encierra para nuestro “mercado” laboral. Los años 80 y 90 supusieron un cambio en el modelo económico y productivo basado en la desvalorización del trabajo y eso se ha concretado en una generalización progresiva de la precariedad y la emergencia de importantes bolsas de exclusión social. La descausalización del despido y la limitación de las indemnizaciones se han saldado con una situación en la que el despido es libre y barato. La aparición de nuevas figuras como los autónomos dependientes, trabajadores bajo el poder de dirección de una empresa pero que asumen ellos el pago de la seguridad social, ha sido el resultado último de un modelo productivo basado en la externalización de la producción y los servicios. La organización cooperativa ofrece la posibilidad de mejorar las condiciones de vida creando un marco para afrontar colectivamente el fenómeno del trabajo bajo los principios cooperativos: Adhesión Abierta y Voluntaria, Control Democrático y Participación Económica de los Socios/as, Autonomía e independencia, Educación, formación e Información, Cooperación entre cooperativas y Compromiso con la comunidad. Gente trabajadora, con capacidad de organización y con voluntad de construirse un puesto de trabajo, sin las excentricidades de los sueños tipo Rockefeller (hacerse rico a costa del trabajo ajeno) tiene en las cooperativas una auténtica alternativa de empleo y de trabajo. La posibilidad de capitalizar la prestación al desempleo nos ofrece alguno de los caminos. Preocuparnos y ocuparnos en la cualificación profesional del colectivo que emprende forma parte del desarrollo elemental de los principios cooperativos. En las Cooperativas el objetivo principal es proporcionar, repartir y consolidar el empleo entre los/as socios/as. Por ello constituyen una de las fórmulas fundamentales del autoempleo. La finalidad es la consecución de un puesto de trabajo en las mejores condiciones posibles, de forma que en la Cooperativa el capital está al servicio de las personas y no las personas al servicio del capital. Evidentemente no se trata de encontrar fórmulas mágicas tan sólo instrumentos útiles que puedan responder a nuestras necesidades inmediatas. El impulso de un proyecto colectivo implica un reto principal: ser capaces de articular un equipo. Ciertamente resulta difícil encontrar la actividad económica viable para cualquier proyecto pero mucho más difícil es encontrar el grupo humano capaz de impulsarlo. El principal valor de una empresa, la que sea, reside en la profesionalidad de sus trabajadores/as. En las cooperativas ese valor decide. Articulo enviado por la Cooperativa Kinema. |
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